Cómo filosofear en el instituto sin morir en el intento

Hace apenas unos días comenzó el curso de nuevo y, como cada año, el profesorado vive esta etapa con curiosidad y nervios, pero sobre todo, con ilusión. En el caso de filosofía, todas estas sensaciones se acentúan, pues ya sabemos que es una asignatura compleja en la que es fácil que los alumnos se dispersen ante las diferentes reflexiones.

¿Conocéis la serie de televisión Merlí? Si sois profesores seguro que sí. Merlí Bergeron se salta las reglas prácticamente cada día, pero siempre lo hace para ganarse la confianza de sus alumnos y, aunque parezca increíble, lo consigue. Por desgracia, en el mundo real no es tan fácil conseguirlo, pero a continuación, os dejamos unos cuantos consejos para intentar alcanzar el objetivo, ya que sabemos que conducir una clase llena de adolescentes no es tarea fácil.

  • Crear un clima adecuado que potencie la comunicación y la participación. Que el alumnado se anime a participar no ocurre por arte de magia, sobre todo al principio, cuando no existe una relación de confianza con el profesorado y, en ocasiones, tampoco entre los estudiantes. Por eso, puede ser muy útil empezar con temas que sean interesantes para ellos y, poco a poco, entrar en materia. Un ejemplo puede ser este vídeo de la arquitecta y youtuber Ter, que empieza preguntándose por qué la catedral parisina de Notre Dame no se derrumbó con el famoso incendio y, sin que te des cuenta, acaba exponiendo conceptos de arquitectura.
  • Piensa en las posibilidades que te ofrece la pizarra, no solo se puede escribir, ¡dibuja! Escribir en la pizarra está muy bien, pero ya está muy visto. No decimos que no pueda hacerse, pero, ¿por qué no aprovechar todo su potencial? El alumnado sentirá curiosidad, ya que será una clase distinta y, lo diferente siempre llama la atención.
  • Puedes tratar temas delicados, pero asegúrate de que el alumnado esté receptivo.Es normal que en una clase de filosofía se traten temas peliagudos, por ello, es necesario crear un ambiente cómodo en el que todo el mundo se sienta relajado y sin presiones, si no, es probable que el único participante sea el profesor.
  • Asigna responsabilidades al alumnado, sobre todo en los debates. Durante la adolescencia, es importante que se empiecen a asumir ciertas obligaciones, y qué mejor que hacerlo en un ambiente controlado en el que sientan que pueden ser ellos mismos.
  • Está claro que tienes un temario que explicar pero, enséñales a pensar. Sí, hablar de Platón y de Aristóteles es necesario, pero lo que más recordarán en el futuro es saber pensar de manera crítica. Aprovecha todos los recursos que hay a tu alcance, investiga cuáles pueden ser más útiles y plantea al alumnado problemáticas reales. Así, se sentirán realizados, reflexionarán y extraerán conocimientos que podrán extrapolar a su vida diaria.
  • Como principal consejo, estructura tus clases de forma que puedas combinar el temario escrito con recursos audiovisuales. El material audiovisual estimula al alumnado, les llama la atención y hace que la asignatura sea más interesante. Piensa que, en su tiempo libre, la mayoría de jóvenes consume contenidos audiovisuales de todo tipo, lo que significa que les gusta y les parece entretenido, así que, si lo haces en clase, seguro que prestan atención. Respecto al libro, os recomendamos este que dejamos a continuación. Incorpora todas las novedades de la LOMLOE, visibiliza referentes femeninos (sí, aunque se han invisibilizado, ¡existen!) y dispone de un entorno virtual de aprendizaje que permitirá dinamizar las clases.

Libro de texto de 1º de bachillerato – Editorial Diálogo

Esperamos que todo lo mencionado os sea útil. No tengáis miedo a ser innovadores y a utilizar todos los medios que estén a vuestro alcance. Que tengáis un curso genial y, sobre todo, ¡disfrutad!